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Base Filosófica para determinar la acción educativa en el bachillerato

La concepción del hombre, del conocimiento y de la realidad, son los fundamentos de cualquier actividad educativa, y aquella que rige el quehacer en el nivel bachillerato, además entiende

  1. a la educación como un fenómeno histórico que concibe a los sujetos, educador-educando, como seres en permanente transformación.

  2. a la realidad y al ser humano como una sola totalidad.

  3. a la educación como el proceso que debe dar cumplimiento a los requerimientos de la sociedad, y a las demandas concretas de los educandos.

  4. a la educación como el proceso que favorezca en el educando, el desarrollo de los contenidos, la percepción por medio de lenguajes, el actuar del sujeto sobre el entorno y el manejo de su propio pensamiento, así como los valores que son los que propician razón de ser y sentido al hecho educativo.

  5. al conocimiento referido al ser humano y a la realidad, no como un hecho acabado, sino como un suceso en constante estudio y elaboración.

  6. a la Filosofía -aceptada en la educación- como la aspiración a un conocimiento general, que da pauta y significado a las distintas aproximaciones científicas.

  7. a la ciencia como un tipo de conocimiento que favorezca la existencia de una sociedad más justa.

  8. que la práctica educativa deberá considerar al proceso enseñanza-aprendizaje, como un trabajo creativo, congruente y responsable, en la medida en que la educación debe estar dirigida a la producción de conocimiento.

  9. que el eje de la relación educador-educando deberá ser entonces la investigación, como elemento unificador del proceso enseñanza-aprendizaje.

  10. que el educador debe dejar de ser el centro de la actividad académica, y pasar a ser un facilitador del proceso de aprendizaje. En este sentido, el elemento más importante en la enseñanza-aprendizaje, es definitivamente el educando.

 

Definición de Bachillerato

El Bachillerato es el primer nivel de la educación universitaria, orientado a la adquisición de una cultura universal, integral y generalizante, que toma como centro a la persona, caracterizándola como un sujeto de deberes y derechos, responsable y libre, considerando a los valores como el conocimiento con sentido, rumbo y finalidad.

 

Fines del Bachillerato

  •  Considerando al bachillerato como el primer nivel universitario, en el que el sujeto central del proceso educativo es el educando, y que el medio fundamental de este proceso es la relación educador-educando, se pretende:

  •  Que sea la continuación del proceso de educación integral, en el que el educando participe en la comprensión, análisis y juicio crítico del conjunto de valores universales involucrados en la evolución de la ciencia, la tecnología y el desarrollo humano en general.

  •  Que sea formativo, de tal manera que el educando desarrolle habilidades y actitudes que promuevan en forma objetiva, lógica, analítica y crítica, el razonamiento, su comunicación y su expresión. Esta formación le permitirá asumir una posición responsable y solidaria con su entorno.

  •  Conscientizar al educando de su papel en la sociedad, permitiéndole que desarrolle criterios para juzgar, actuar y participar comprometidamente en los fenómenos sociales con propósitos de transformación.

  • Proporcionar al educando las bases fundamentales para la comprensión y ejercicio de conocimientos, lenguajes y métodos referentes a las diversas disciplinas y su aplicación al contexto sociocultural.

  •  Proporcionar al educando las bases científicas, tecnológicas y humanísticas indispensables para sus estudios superiores.

 

Perfil del Bachiller

De los puntos anteriores, se deriva que al término de este primer nivel universitario, al educando se le habrán proporcionado elementos que le hayan:

  •  Habilitado en el manejo de estructuras formales del pensamiento, de metodologías para el análisis e interpretación de la realidad, de técnicas para el uso correcto del conocimiento adquirido y de la aplicación a su entorno.

  •  Propiciado una actuación consciente, responsable y solidaria con su entorno.

  •  Habilitado para el uso adecuado de los lenguajes formales y naturales, que le permiten una interacción correcta y oportuna con su entorno.

  •  Orientado para que asuma una actitud hacia la práctica de los valores. Facilitado el manejo adecuado de su afectividad en sus relaciones humanas.

  •  Permitido efectuar decisiones concretas -según sus circunstancias- especialmente para las carreras profesionales y para la vida.

 

Marco conceptual del modelo educativo propuesto

El propósito de todo diseño curricular es programar un plan parcial de vida, sujeto a atenuantes teóricos, técnicos y académicos, a necesidades tanto sociales, económicas y políticas, como científicas, tecnológicas y culturales, sin olvidar factores filosóficos, pedagógicos y psicológicos, el cual sirve de plataforma a cada individuo para reconsiderar, o en su caso, considerar por primera vez su propio proyecto de vida o su buscada misión de hombre.

 Las palabras del párrafo anterior se basan en el libro "Una Educación para la Vida", Antología preparada en mil novecientos ochenta y seis por el Maestro Esteban Inciarte, con textos de ensayos y conferencias diseñados por el Maestro Ortega y Gasset. En esta compilación aparece un apartado denominado "Carreras y la Vocación", en el cual se citan las siguientes palabras del Maestro Ortega y Gasset: " (...) La vocación estricta del hombre es vocación para una vida concretísima, individualísima e integral, no para el esquema social que son las carreras, las cuales entre otras cosas, dejan fuera muchos órdenes de la vida sin predeterminarlos. Por ejemplo, el ser médico no implica si se va el hombre a casar o no. La carrera, pues, no coincide nunca exactamente con lo que tiene que ser nuestra vida; incluye cosas que no nos interesan y deja fuera muchas cosas que nos importan". (...) en cada instante de su vida el hombre se encuentra ante diversas posibilidades de hacer, de ser, y que es él mismo quien bajo su exclusiva responsabilidad tiene que resolverse por una de ellas. Y para resolverse a hacer ésto tiene que descubrir cuál de sus acciones posibles en aquel instante es la que da más realidad a su vida, la que posee más sentido, la más suya. ... No hay misticismo alguno: es evidente que el hombre no puede dar un solo paso sin justificarlo ante su propio íntimo tribunal. (...) Y esto vale lo mismo para el hombre honrado y heroico que para el perverso o ruin; también el perverso se ve obligado a justificar ante sí mismo sus actos, buscándoles sentido y papel en un programa de vida, de otro modo, quedaría inmóvil, (...) He aquí porque toda vida humana tiene misión. Misión es la conciencia que cada hombre tiene de su más auténtico ser que está llamado a realizar. La idea de misión es, pues, un ingrediente constitutivo de la condición humana, y como antes decía: sin hombres no hay misión; podemos ahora añadir: sin misión no hay hombre".

 El propósito de la educación es establecer una relación de ayuda para que educadores y educandos a través de su experiencia dentro del fenómeno educativo, cumplan una parte de su misión de ser hombres, y se preparen para ir cumpliendo las etapas de la vida.

 

La Universidad tiene el propósito de buscar la armonía entre las partes que la conforman, para cumplir con la misión que la sociedad le confirió de, formar hombres y profesionistas que orienten y coordinen la vida comunitaria de una localidad.

El Bachillerato universitario al igual que la cultura, es un período escolar regido por la vida, y tiene que ser un sistema completo, íntegra¡, y claramente estructurado; a través de él, el educador adquirirá una buena parte de la madurez de su juventud y adultez, debido al papel de guiador en este su camino de reencuentros personales, culturales y científicos, y el educando iniciará un camino de descubrimientos, equivocaciones y recomienzos culturales, científicos y personales que le ayudarán a encontrar el qué, por qué y para qué que le intranquilizan.

Históricamente la universidad se ha caracterizado por mantener y conservar una concepción plural y diversa del conocimiento, del pensamiento -sea este filosófico, político e ideológico- y el Bachillerato forma parte de la educación universitaria, porque él es el primer momento en que el estudiante tiene contacto con esta cultura. La cultura universitaria es aquel conjunto de valores, conocimientos, avances científicos y tecnológicos, actitudes y posturas que de manera sistematizada se trasmiten en las aulas de estas instituciones educativas. Una de las preocupaciones fundamentales de los centros universitarios también ha sido la de conservar un vínculo entre teoría y práctica, entre paradigmas y realidad, entre ciencia y tecnología, entre lo abstracto y lo concreto, de ahí que al bachillerato, nutriéndose de todo esto, a lo largo de la historia se le haya considerado un nivel educativo con identidad singular, pues en sus orígenes correspondió a un primer grado de los estudios universitarios. No obstante compartir la cultura de la universidad, con el paso del tiempo la definición del bachillerato ha recibido una serie de impactos socioeconómicos del sector productivo, lo que ha propiciado que al bachillerato universitario se le quiera conceder el mismo sentido que guardan los otras escuelas tecnológicas que otorgan la misma certificación de estudios.

Lo anterior ha generado una especie de confusión conceptual acerca del sentido del bachillerato universitario, sin embargo las Escuelas Oficiales de Bachillerato de la Universidad Autónoma de Coahuila, en la nueva propuesta curricular buscan rescatar para los estudios del bachillerato universitario el enfoque integral, formativo, universal, que le permite a los estudiantes tener acceso a las manifestaciones intelectuales, artísticas, científicas, técnicas y sociales más relevantes de la humanidad, sin soslayar la orientación propedéutica que las exigencias socioeconómicas le demandan.

Todo lo expresado con anterioridad establece una diferencia significativa entre los diversos tipos de escuelas que confieren este nivel de estudios, porque mientras los bachilleratos técnicos persiguen fines pragmáticos (el conocimiento al servicio del avance tecnológico y de la producción económica), y los planteles educativos universitarios que ofrecen bachillerato, en el cual se tienen expectativas de que la formación responda al compromiso en la resolución de problemas no sólo técnicos sino también de desarrollo humano.

Es así como pareciera que el modelo educativo, que se refleja en las acepciones citadas en los apartados de Base Filosófica, Fines del Bachillerato y perfil del bachiller que contempla la nueva propuesta curricular del bachillerato, responde a los siguientes principios:

Del humanismo social, el cual otorga relevancia en primer término al ser humano y al contexto histórico-social donde este se desarrolla. Se afirma lo anterior porque la forma de concebir al conocimiento no persigue fines utilitarios y meramente pragmáticos, sino sus aspiraciones son de índole social, de comprometerse y coadyuvar en la construcción de una sociedad más justa y equitativa. También porque la acción educativa se centra en la relación maestro-alumno-maestro, y se argumenta enfáticamente que este ciclo de estudio, los aspectos informativo y científico deben estar en función de lo formativo e integral. El humanismo se basa en las humanidades, el arte, las ciencias físicas y sociales, en la ciencia del comportamiento humano.

Del realismo, porque se desea fortalecer en el estudiante su sentido común, de observación, de análisis y de investigación. El realismo enfatiza en las ciencias naturales y las matemáticas, y de las humanidades hace relevante lo que se refiere a la inteligencia y el medio social del individuo, así como su adaptación en él, porque conociendo las fuerzas que determinan nuestras vidas, estamos en posición de poder controlarlas.

Del existencialismo, porque la acción educativa del bachillerato se pone al servicio del estudiante, para apoyarle -a través del conocimiento y experiencias- a que encuentre su propósito de vida, a encontrar el propio y auténtico significado de que él es un ser humano que libremente selecciona aquello con lo cual desea comprometerse conciente y responsablemente.

De la dialéctica, porque se propone que la interacción entre teoría y práctica es indispensable para que el educando pueda realizar esa continua correspondencia entre los elementos aprendidos en el aula -asentados en aseveraciones teóricas- y la puesta en escena de ellos, lo que dará significado al redescubrimiento y corroboración de los mismos.

Las bases psicopedagógicas que sustentan este paradigma se encuentran eclécticamente fusionadas en las teorías del aprendizaje relativas al estructuralismo constructivista, al humanismo rogeriano, al punto de vista gestáltico, en las corrientes pedagógicas encontramos también influencia freiriana, piagetana. El modelo se apoya en principios de las siguientes corrientes.

Del estructuralismo constructivista, porque busca facilitar el desarrollo intelectual (cognoscitivo) del alumno, de manera tal que valga la redundancia, desarrolle habilidades y actitudes que con significación personal promuevan en forma creativa y objetiva, lógica, analítica y crítica, el razonamiento, comunicación y expresión. El estructuralismo constructivista finca sus principios en la asimilación, acomodación y equilibrio de toda la información, que poco a poco va formando estructuras de conocimiento, menos ricas en datos y experiencias que las consiguientes, pero que sirven de puntal a las nuevas que recién están conformándose. Así mismo indica que la estimulación que brinde el medio ambiente al individuo es primordial para lograr lo anterior. Otro fundamento de esta corriente es la importancia de que sea el estudiante quien encuentre y asigne significado a los elementos teóricos estudiados (necesidad de conocer, urgencia imperante de aprender y corroborar el sentido utilitario de lo aprendido), para que esté motivado a aprehenderlo e integrarlo a sus estructuras cognitivas y a sus experiencias personales.

De la teoría rogeriana y gestáltica porque centra la acción académica en atención al educando, considerando al maestro como el facilitador del proceso de aprendizaje, sin dejar de lado que la educación es un fenómeno histórico en el que educador y educando son seres en permanente transformación, y la realidad y el ser humano son una sola totalidad.

 De la corriente de la pedagogía crítica, ya que ésta surge a mediados de los setentas, a partir de los rechazos que se hacían a los enfoques neopositivistas y positivistas, y a la necesidad de pensar en la educación y el curriculum desde una perspectiva crítica, no funcionalista.

Los soportes que han permitido el desarrollo de esta tendencia son la Escuela de Frankfurt, las aportaciones marxistas y neomarxistas -en donde tiene un lugar importante el trabajo de Gramsci- las investigaciones de corte etnográfico, algunas aportaciones del psicoanálisis y los trabajos de la pedagogía de la liberación, específicamente los de Freire. Si bien la procedencia de muchos de estos trabajos es sociológica, buena parte de ellos han reflexionado sobre el curriculum, por lo cual se ha denominado a su tendencia: enfoque reconceptualista. En México, a principios de los ochenta empezaría a darse un movimiento que solió llamarse Didáctica Crítica, que buscó alternativas a la tecnología educativa, la que en su fase más avanzada, retomaría las ideas de la nueva Sociología de la Educación.


Última actualización: agosto del año 2004

Elaborado por José Ma. Guajardo Espinoza